La “bitcoin-manía”

Al ver que el precio en dólares de un activo determinado se dispara de US$ 1.938 a US$ 4.425 en un mes y sin que se publique ninguna noticia significativa, es válido preguntarse si estamos presenciando la formación de una burbuja.

Lo anterior fue exactamente lo que ocurrió con el bitcoin entre el 16 de julio y el 17 de agosto de este año.

Este es un impresionante crecimiento del 128% y en apenas un mes, lo que representa un crecimiento anualizado del 1.540%. Súmale a esto que el bitcoin subió desde US$ 580 hace más o menos un año y esto representa unas ganancias del 630% en los últimos doce meses. Hace dos años, el bitcoin estaba en US$ 225, así que la ganancia de dos años equivaldría al 1.870%.

Sin importar si hablamos de un mes o uno o dos años, de forma anualizada o actual, estas ganancias son simplemente impresionantes.

La respuesta a la pegunta sobre la burbuja es casi seguro un “sí”, pero eso no explica qué es lo que sigue impulsándola o hasta cuándo durará.

Es inútil evaluar al bitcoin basándose en el “valor intrínseco”. Esta divisa virtual no tiene tal cosa y tampoco lo tiene ninguna otra forma de dinero, incluidos los dólares y el oro. El “valor intrínseco” es una teoría económica obsoleta, que fue dejada a un lado por los economistas en 1871. La gente tiende a emplear la frase “valor intrínseco” comúnmente pero no sirve para nada a la hora de avaluar el bitcoin.

En lugar de esto, los economistas hacen uso del valor subjetivo a la hora de considerar precios. La teoría del valor subjetivo sugiere que el precio de algo equivale a lo que un comprador esté dispuesto a pagarle al vendedor por ese algo, basándose en la utilidad que tengan los bienes o servicios para el comprador.

Eso nos ayuda a comprender mejor, pero la palabra “utilidad” también es un término escurridizo. A veces, la utilidad es completamente práctica (por ejemplo, “necesito un auto para ir al trabajo y ganarme mi salario, por lo tanto el auto tiene utilidad”). Sin embargo, en ocasiones la utilidad es basada en idiosincrasias (por ejemplo, “me divierto apostando, así que gastaré dinero en Las Vegas aun sabiendo que las probabilidades están en mi contra”).

No hay duda alguna de que el bitcoin tiene cierta utilidad para algunas personas. Es cómodo y barato para realizar pagos, le ofrece anonimato a los que lo necesiten (incluyendo criminales y terroristas) y permite evadir los controles capitales para aquellos atrapados en sistemas cerrados (como Cuba, Corea del Norte o China). Además de todo esto, puede salvar la vida a los refugiados susceptibles a robos y confiscaciones en sus travesías de país a país.

Y sin embargo, es evidente que gran parte de los movimientos del bitcoin proviene de la “utilidad” que genera la mentalidad de “hacerme rico rápidamente” o “cambiar nada por algo”. La codicia y la adrenalina representa cierta utilidad para algunos, y el bitcoin puede perfectamente apaciguar esas necesidades y deseos.

Señalábamos antes que un alza en la cotización en dólares del bitcoin también podría verse como el colapso de la moneda estadounidense, siempre y cuando el bitcoin demuestre ser un almacén de valor estable y con un parámetro monetario aceptable. Esto se debe a que tanto el bitcoin como el dólar son formas de capital y su cotización cruzada no es más que un cambio de divisa, no una inversión.

Si el bitcoin se ha mantenido, entonces eso significaría un colapso de 75% del dólar contra esta divisa virtual en el 2017. ¿Y qué otra evidencia existe que apunte a un derrumbe tan pronunciado del dólar?

La respuesta es: no hay tal evidencia.

El euro y el oro han experimentado un rally este año, pero este se ha ubicado entre 10% y 20%, nada que ver con las ganancias anualizadas de 1.540% que ha disfrutado el bitcoin últimamente.

(Si la confianza en el dólar estuviera sufriendo de un colapso generalizado, como lo sugerirían los precios del oro, entonces el bitcoin sin lugar a dudas se vería beneficiado. Pero de momento, la famosa divisa virtual es la excepción.)

Ante la ausencia de evidencia en otros mercados de que el dólar está experimentando un derrumbe generalizado, el aparente colapso de la divisa estadounidense medido en bitcoins parece desprendido de las definiciones prosaicas de utilidad y, por lo tanto, sólo puede explicarse por la “utilidad” de la codicia. Esa es una mala noticia para el bitcoin, porque la única lección recurrente de los mercados especulativos es que la codicia puede convertirse en temor de la noche a la mañana.

Existen muchos ejemplos de burbujas en los que los movimientos hiperbólicos de las cotizaciones, mismos que ignoraban la información completa sobre el declive del dólar, se revirtieron rápidamente en un derrumbe catastrófico. Tomemos como un ejemplo claro y algo reciente a los movimientos en el índice NASDAQ 100 desde 1996 hasta el año 2000, posteriores al IPO de Netscape.

El declive de 75% que sufrió el NASDAQ después de enero del 2000 es un excelente precedente de lo que le podría pasar a los precios del bitcoin en dólares, una vez que alguno de los catalizadores del mercado transforme la codicia en temor. A continuación discutiremos algunos de esos catalizadores. Un bitcoin a US$ 200 (alrededor de lo que cotizaba al comienzo de su ascenso hiperbólico) parece una realidad probable en los próximos dos años.

Lo realmente importante de todo esto no son las fechas ni las métricas de los índices, sino más bien el efecto de las dinámicas burbuja en los sectores más hiperbólicos de las curvas. ¿Será que el bitcoin sufrirá el mismo colapso del 75% que el NASDAQ 100 experimentó después de que la burbuja reventara en el 2000?

No hay nada escrito en piedra, pero los indicadores iniciales no parecen ser buenos para el bitcoin. En las primeras dos semanas de septiembre, el precio en dólares del bitcoin cayó en picada un 35%, de US$ 4.959 a US$ 3.326. Desde entonces se ha recuperado un poco; solo el tiempo dirá si esta caída es una verdadera oportunidad de compra con precio de descuento, o simplemente un “alza para tontos”.

Mis proyecciones apuntan a lo segundo.

Otro aspecto importante sobre la valuación del bitcoin es que la divisa virtual nunca ha experimentado un ciclo económico completo. Como se mencionó anteriormente, el bitcoin se inventó en 2009, año en el que la recuperación del ciclo económico actual comenzó.

Con un crecimiento promedio de tan sólo un 2% por año, comparado con el 3% o más de los previos períodos de recuperación, es verdad que este ciclo ha sido uno de los más débiles de la historia estadounidense. Y sin embargo, es un período de recuperación de todas maneras y, además, uno de los más largos que ha habido. Nadie sabe con exactitud cuándo ocurrirá otra recesión, pero después de experimentar un período de expansión de 96 meses, no sería extraño que llegue más temprano que tarde.

Recesión no equivale a quiebre financiero. A veces las recesiones y el caos van de la mano, como ocurrió en 2008, pero en ocasiones solo se da una recesión (1990), o solo se difunde el pánico sin el efecto real de una recesión (1998). De cualquier forma, el bitcoin nunca ha presenciado ninguno de estos dos fenómenos.

El comportamiento de los inversores en períodos de adversidad económica puede manifestarse de varias maneras: a veces como una venta masiva de bonos, a veces de acciones, a veces de commodities. Lo que sí tienen en común las recesiones y el quiebre es que ambas causan que todos quieran liquidez.

Cuando el próximo período en el que alguno de estos dos fenómenos ocurra (pronto, probablemente), ¿será que la demanda global por liquidez obligará a los inversores a vender bitcoins con el fin de satisfacer sus necesidades de deuda y de márgenes? ¿Podrá un crecimiento desmedido en la tasa de desempleo de Estados Unidos hacer que los que tienen bitcoins los vendan para poder pagar sus deudas?

Si ese fuese el caso, a raíz de toda esta venta forzada y demanda por liquidez, ¿podrá mantenerse el bitcoin, si es que no ha caído para entonces debido a las burbujas previamente descritas?

Ya sabemos cómo es el rendimiento en tiempos de recesión que tienen las acciones, el oro, real estate y otros activos, porque los hemos visto en acción. Sin embargo, nadie sabe con exactitud cómo se comportará el bitcoin en momentos de adversidad económica. La razón de esto, es que sencillamente la famosa divisa virtual nunca ha atravesado una situación así.

Según mis estimaciones, el bitcoin sufrirá de un derrumbe de liquidez a medida que los inversores vendan todo tipo de activos incluido, claro, el propio bitcoin. Los inversores harán esto en busca de formas más líquidas de capital que los gobiernos y los acreedores estén dispuestos a aceptar. Por lo tanto, una caída del 75% en esta criptomoneda parece más bien probable.

El bitcoin es una moneda, y la moneda es una cuestión de confianza. Es bueno siempre tener eso presente.

El problema es que la confianza es efímera, lo que no la hace un buen medidor del valor subjetivo del dinero. Puede que un día esté aquí y mañana en otro lado, todo dependiendo del comportamiento de las masas, el cual es fácil de delinear en un marco teórico, e imposible de predecir.