Ya comenzó el próximo gran mercado alcista del oro

 

  • Alta demanda y oferta baja, ¿qué puede pasar?
  • Un mercado alcista más más poderoso que en los 70

En términos globales, la demanda es alta mientras que la oferta es baja, y eso solo puede significar una cosa en el largo plazo: precios más altos.

La prueba definitiva de que el próximo gran mercado alcista del oro ya comenzó es, sin duda, el comportamiento técnico que se dio previo a la llegada de esta tendencia alcista.

A lo largo de la historia, las subas de commodities siempre han demostrado retrocesos del 50% (mercados bajistas) antes de retomar la tendencia alcista de largo plazo basada en la devaluación lenta pero segura de la divisas en las que cotizan dichos commodities.

Usando la cotización de US$ 252 de agosto de 1999 como referencia y utilizando el precio máximo de US$ 1.900 la onza de septiembre del 2011, podemos deducir que el oro ha ganado US$1.648 por onza en todo el mercado alcista. Un retroceso del 50% de esta suba de 12 años se traduce en un declive de US$ 824 por onza (o lo que es 50% de la ganancia de US$ 1.648 por onza), lo que pondría al oro en el nivel de los US$1.076 por onza.

Adivina cuál fue el mínimo más reciente del oro…

US$ 1.051 la onza, cotización dentro del 2% de la cifra target de retroceso de 50%. Esta baja sigue casi al pie de la letra la idea de un retroceso técnico.

Este patrón en sí mismo no demuestra nada si no se le suma evidencia adicional. Es por eso que no predijimos el fin de mercado alcista en el 2015. Simplemente necesitábamos más evidencia.

En ese entonces había (y todavía hay) varios analistas prediciendo un oro valorado en US$ 800 la onza. ¿Cómo podemos estar seguros de que las ganancias recientes no son más que otra trampa bajista?

Bueno, la prueba de que este no es el caso está en la consistencia de las ganancias. El oro subió un 8,5% en 2016, un incremento sólido. Y el metal fue al alza una vez más en el 2017, esta vez creciendo más del 12%.

El metal cayó anualmente en el 2013, 2014 y 2015. Desde el 2011-2012 que el oro no experimenta ganancias sostenidas, así que estas alzas ininterrumpidas de 2016-2017 son claras señales de una base sólida, así como un quiebre decisivo en la tendencia bajista de años pasados.

Por supuesto, este rendimiento constante de los últimos dos años ha sido eclipsado por las ganancias mucho más llamativas de las acciones y de las criptomonedas, como el bitcoin.

Puede que las alzas recientes en las acciones se mantengan por un rato, pero la realidad es que en última instancia éstas son totalmente insostenibles debido a las altas probabilidades de una recesión o crisis de liquidez en años entrantes. En condiciones así, no sería descabellado esperar un retroceso del 30%-50% en las cotizaciones de las acciones.

 

El fraude del bitcoin

 

Desde mi punto de vista el bitcoin no es más que una combinación nunca antes de vista de fraude, fiebre y esquema Ponzi todo en uno. Puede que su precios siga subiendo en el corto plazo, pero éste también terminará por el piso, con pérdidas del 90% para los “inversores” ingenuos de todo el mundo, presas de una fiebre impulsada artificialmente.

Mientras tanto, el oro sin duda está en las etapas tempranas de un mercado alcista de largo plazo totalmente sostenible que terminará superando las subas del mercado de 1999-2011.

La psicología de los inversores ha cambiado a pasos muy pequeños, a pesar incluso de las ganancias recientes. Los inversores en oro han perdido los ánimos ya en varias oportunidades debido a las bajas periódicas en las cotizaciones del metal, en los que se encuentra el mini-derrumbe de noviembre-diciembre del 2016 posterior a la victoria de Trump.

Pero estas bajas de corto plazo necesitan ser vistas en el contexto de la tendencia de largo plazo mucho más positiva que acabamos de describir.

El rally histórico de 1999-2011 también comenzó lentamente y fue luego que tomó velocidad. Las mayores ganancias porcentuales año a año no comenzaron sino hasta el 2005, casi seis años después de que comenzara el mercado alcista. Desde ese punto, la tendencia positiva se extendió por casi seis años más de buen rendimiento.

Adicional al patrón de retroceso y las ganancias anuales sostenidas que justifican el comienzo de un nuevo mercado alcista en el oro, ahora apreció otro patrón técnico (con bases fundamentales) que resulta muy positivo para el metal dorado.

Estoy seguro de que ya escuchaste ese antiguo refrán que afirma que las cosas se dan de a tres. Esto puede aplicar a cosas buenas y malas. En lo que refiere al oro y a las políticas monetarias de la Fed, en este momento estamos presenciando un fenómeno positivo de a tres.

El 16 de diciembre del 2015, la Fed incrementó las tasas de interés por primera vez en nueve años.

Inmediatamente después de este incremento el oro se disparó, pasando de US$1.062 la onza a US$1.366 la onza para el 8 de julio del 2016 –un incremento espectacular del 29% y el mejor rendimiento de seis meses que haya tenido el metal en décadas.

Luego, el 14 de diciembre del 2016, la Reserva Federal aumentó una vez más las tasas. El oro se disparó una vez más, saltando de los US$1.128 hasta US$1.356 la onza el 8 de septiembre del 2017 –una suba del 19% en solo nueve meses.

El mes pasado, la Fed incrementó las tasas de interés por tercer diciembre consecutivo, después de tomarse “una pausa” en septiembre. Una vez más, el metal respondió a los cambios: el oro se disparó de los US$1.240 la onza de la tarde del 13 de diciembre hasta US$1.258 por onza el día siguiente –una sólida ganancia del 1,5% en un solo día.

Si el metal sigue el mismo patrón que se dio con los últimos dos aumentos en los intereses de diciembre, es posible que esta nueva suba alcance la cotización de los US$1.475 por onza o más para el próximo verano. Eso representaría un alza del 20% en seis meses, comparable con los rallies posteriores a los aumentos en los intereses de diciembre del 2015 y 2016.

Mira este gráfico con las cotizaciones de los últimos años:

grafico-cotizaciones

Acá vemos el precio del oro en dólares desde marzo de 2015 a diciembre de 2017. La Reserva Federal subió las tasas en diciembre del 2015, de 2016 y de 2017. Posterior a los primeros dos aumentos en las tasas, el metal tuvo alzas espectaculares del 29% y 19% respectivamente y en cuestión de meses. En este momento, el oro ha tenido un incremento del 4% desde el aumento de la Fed el pasado diciembre.

Ha comenzado un poderoso “rally de la Fed”, y desde niveles más altos que en los últimos dos. Esto debería catapultar al dorado metal a los US$1.400 la onza para mediados del 2018.

Pero claro, nada se mueve en una línea vertical. Sí habrá retrocesos en el camino de estas nuevas alzas, pero parece ser que en esta oportunidad la tendencia positiva está mejor establecida.

Es posible que estos movimientos posteriores a los tres incrementos en los intereses de los tres pasados diciembres sean mero ruido o pura coincidencia.

En estadística todos aprendimos que correlación no implica causalidad. Puede que existan tres eventos que correspondan al refrán que recién mencioné, pero eso no significa que ésta sea una secuencia de largo plazo sólida con la que armar un argumento estadístico.

De todas formas, este es patrón ciertamente es intrigante.

El oro es conocido por ser el indicador macro más prospectivo de todos. Los inversores de oro divisan los problemas, y las oportunidades, mucho antes que los mercados de acciones o bonos siquiera se percaten de lo que está pasando.

El hecho de que el oro vaya al alza después de incremento en los intereses resulta más bien ilógico. Generalmente, unas tasas nominales más altas se traducen en tasas reales, algo que debería ser pésimo para el oro.

¿Por qué, entonces, se están dando estos rallies?

El mercado del oro está viendo a través del incremento en los intereses y preguntándose qué vendrá después. Y es que, después de todo, los aumentos en los intereses de los diciembres del 2015, 2016 y 2017 fueron anunciados y divulgados por la Fed con mucha anticipación, por lo que ya estaban totalmente descontados en los mercados.

Esto significa que la suba en los intereses fue insignificante, ya que el oro estaba valorado con esto en mente.

Y sin embargo, el incremento en los intereses y los comentarios de la Fed apuntan a un viento en contra para el crecimiento económico y un posible relajo en forma de inactividad futura y proyecciones futuras relativas a las expectativas.

Eso fue exactamente lo que pasó después de los aumentos en los intereses del 2015 y el 2016. Si la Reserva Federal se toma su tiempo para repetir un incremento, ya sea debido a crecimiento atrofiado o a una deflación, entonces en el dólar se debilitará y el oro recibirá un impulso tremendo.

Si el patrón de los últimos dos años se repite en 2018 entonces el oro alcanzará niveles mucho mayores, ya que está dando el salto desde alturas mucho más altas.

El rally de diciembre del 2015 comenzó desde los US$1.062 la onza.

El de diciembre del 2016, desde US$1.128.

Este rally está comenzando desde los US$1.240 la onza.

Este patrón de “altos más altos y bajos más bajos” ha persistido por los últimos tres años, a pesar de todas las subas y bajas que se han dado en el recorrido.

Si las cosas buenas vienen en tríos, entonces este último diciembre se dio inicio al tercer rally seguido, y podría llevar al metal dorado hacia la anticipada cotización de US$1.400 por onza. Este parece un buen momento para saltar en esta tendencia y sacar provecho del recorrido.

¿Existe más evidencia que apunte a que estamos en un mercado alcista del oro bien fundamentado y de largo plazo, en vez de ser otro arranque falso?

En este momento, el fundamento más importante a favor de precios más altos en el oro es el desbalance que existe entre la oferta física y la demanda. He visto de primera mano ambos lados de la ecuación.

 

hay poca oferta de oro físico. Las refinadoras no pueden producir lo suficiente como para satisfacer la demanda. Las mineras tienen plazos de cinco años en sus nuevos descubrimientos y están reabriendo antiguas minas clausuradas durante el colapso de precios del 2013-2015.

Los operadores de las bóvedas están viendo el cambio de almacenamiento en bancos hacia bóvedas privadas, lo que reduce las existencias disponibles necesarias para respaldar las manipulaciones del oro “financiero” de los ETFs.

Además de todo esto, tenemos localizados varios catalizadores importantes para el oro en 2018, incluida una guerra comercial entre China y los Estados Unidos y un enfrentamiento violento entre este último y Corea del Norte.

Rusia, China, Irán y Turquía, lo que yo llamo el “eje del oro”, siguen comprando oro pública o privadamente, y en cantidades colosales.

Las potenciales de oro occidentales, como Francia, Italia, Suiza, Alemania y el FMI no han vendido ni una onza del precioso metal desde el 2010. Estados Unidos apenas y ha vendido una onza desde 1980.

En términos globales, la demanda es alta mientras que la oferta es baja, y eso solo puede significar una cosa en el largo plazo: precios más altos.

Esta combinación de factores fundamentales, técnicos y geopolíticos este 2018 se están cruzando de una forma que no veíamos desde la década de 1970. Este nuevo mercado alcista del oro será aún más poderoso que el de 1971-1980 y el del 1999-2011.